PIZARRO, Juan: Nació en Trujillo en1505. Conquistador y aventurero extremeño, hijo del capitán Gonzalo Pizarro El Largo, hidalgo trujillano y padre de todos los hermanos de este apellido que participaron en la conquista del Perú. Posiblemente, Juan fuera también hermano de madre del más joven de todos: Gonzalo Pizarro, con el que menos relación tuvo. Marcho, cuando contaba veinticinco años, hacia el Nuevo Mundo en la expedición organizada por su hermano mayor Francisco Pizarro (1530), después de obtener de la Corona las capitulaciones que le facultaban para llevar a cabo la conquista y pacificación del imperio de los Incas; de cuyo territorio, - con el nombre de Nueva Castilla -, seria nombrado Adelantado y Gobernador. Juan seria, como el resto de los hermanos, un entusiasta colaborador, bravo, decidido y temerario en lances peligrosos en los que puso en riesgo su vida. Por mandato de su hermano, acompaño a Sebastián de Belalcazar en la exploración de la isla de Piura y en el reconocimiento del ejercito imperial de Atahualpa, acantonado en Cajamarca. Intervino en los sucesos de esta localidad, mandando un escuadrón de a caballo contra el Gran Inca y terminaron con su reinado. Acompaño a sus hermanos Hernando y Gonzalo al templo de Pachacamac para requisar los enormes tesoros allí acumulados para que sirvieran de rescate de Atahualpa, y, - una vez partido Hernando hacia España con parte de estos tesoros para Carlos I -, también debió intervenir en el juicio y condena del monarca indio. Con Diego de Almagro marcho hacia el valle de Jauja, y cuando este se fue a la conquista de Nueva Toledo (Chile), su hermano el Adelantado le dejaría como Gobernador de la ciudad de Cuzco donde se produjo la rebelión del inca Manco Cápac y el incendio de la ciudad por los indios. Juan marchó entonces a sofocar las rebeliones indias que se iban produciendo en las grandes encomiendas de las provincias periféricas, donde los indios mataban a los encomenderos y se echaban a la sierra en actitud hostil, bajo el mando de Manco Inca. Sofocada la revuelta del Contisuyo, Juan regresó a Cuzco. La sublevación indígena adquirió mayores proporciones pues Hernando había dejado imprudentemente en libertad a Manco Inca, y Cuzco fue sometida a un sitio muy estrecho desde la fortaleza próxima a la ciudad por lo cual Hernando mandó a su hermano a dirigir el asalto a aquellas murallas ciclópeas. En medio del combate contra miles de indios, Juan se quitó la celada y recibió una pedrada en la cabeza, de la cual moriría pocos días después (Cuzco, 1536). Fue enterrado en la catedral de Cuzco. Autor:J.A. Ramos RubioVolver a la página de inicio
Marcho, cuando contaba veinticinco años, hacia el Nuevo Mundo en la expedición organizada por su hermano mayor Francisco Pizarro (1530), después de obtener de la Corona las capitulaciones que le facultaban para llevar a cabo la conquista y pacificación del imperio de los Incas; de cuyo territorio, - con el nombre de Nueva Castilla -, seria nombrado Adelantado y Gobernador. Juan seria, como el resto de los hermanos, un entusiasta colaborador, bravo, decidido y temerario en lances peligrosos en los que puso en riesgo su vida.
Por mandato de su hermano, acompaño a Sebastián de Belalcazar en la exploración de la isla de Piura y en el reconocimiento del ejercito imperial de Atahualpa, acantonado en Cajamarca. Intervino en los sucesos de esta localidad, mandando un escuadrón de a caballo contra el Gran Inca y terminaron con su reinado. Acompaño a sus hermanos Hernando y Gonzalo al templo de Pachacamac para requisar los enormes tesoros allí acumulados para que sirvieran de rescate de Atahualpa, y, - una vez partido Hernando hacia España con parte de estos tesoros para Carlos I -, también debió intervenir en el juicio y condena del monarca indio. Con Diego de Almagro marcho hacia el valle de Jauja, y cuando este se fue a la conquista de Nueva Toledo (Chile), su hermano el Adelantado le dejaría como Gobernador de la ciudad de Cuzco donde se produjo la rebelión del inca Manco Cápac y el incendio de la ciudad por los indios. Juan marchó entonces a sofocar las rebeliones indias que se iban produciendo en las grandes encomiendas de las provincias periféricas, donde los indios mataban a los encomenderos y se echaban a la sierra en actitud hostil, bajo el mando de Manco Inca. Sofocada la revuelta del Contisuyo, Juan regresó a Cuzco.
La sublevación indígena adquirió mayores proporciones pues Hernando había dejado imprudentemente en libertad a Manco Inca, y Cuzco fue sometida a un sitio muy estrecho desde la fortaleza próxima a la ciudad por lo cual Hernando mandó a su hermano a dirigir el asalto a aquellas murallas ciclópeas. En medio del combate contra miles de indios, Juan se quitó la celada y recibió una pedrada en la cabeza, de la cual moriría pocos días después (Cuzco, 1536). Fue enterrado en la catedral de Cuzco.
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